Acelerador de partículas LHC
El Gran Colisionador de Hadrones (en inglés LHC;
46°14′N 6°03′E / 46.233, 6.05) es un acelerador y colisionador de partículas localizado en el CERN, cerca de Ginebra (Suiza). Hasta ahora estaba en fase de construcción, pero a mediados de Julio del 2008 se espera que empiezen sus pruebas.
Se espera que el LHC llegue a ser el laboratorio de física de partículas más grande del mundo, cuando su circuito de 7 TeV esté completado. El LHC ha sido financiado y construido en colaboración con más de doscientos físicos de treinta y cuatro países, universidades y laboratorios.
Se convertirá entonces en el acelerador de partículas más grande del mundo. El nuevo acelerador funcionará a 271 grados centígrados bajo cero y usa el túnel de 27 km de circunferencia creado para el Gran Colisionador de Electrones y Positrones (LEP en inglés). A diferencia del acelerador primeramente concebido, en el nuevo colisionarán protones (un tipo de hadrón) en vez de electrones y positrones (leptones).
La principal meta de su rediseño es encontrar la evasiva particula másica conocida como el bosón de Higgs (a menudo llamada "la partícula de Dios"[1] ). La observación científica de éste podría explicar cómo el resto de partículas elementales ganan la masa que explica la teoría de la relatividad especial y rellenar el ansiado hueco libre en el Modelo estándar.
Hay Muchos críticos a este acelerador de partículas, pues piensan que puede crear el fin del mundo:
Desde que se proyectó el Gran Colisionador Relativista de Iones (RHIC), dentro y fuera de la comunidad científica se han escuchado voces alarmistas sobre la posibilidad de que el funcionamiento del LHC desencadene procesos que, teóricamente, serían capaces de provocar la destrucción de la Tierra o incluso del Universo.
>Estos posibles procesos catastróficos son:
- La creación de un agujero negro estable[4]
- La creación de materia exótica supermasiva, tan estable como la materia ordinaria.
- La creación de monopolos magnéticos (previstos en la teoría de la relatividad) que pudieran catalizar el decaimiento del protón
- La activación de la transición a un estado de vacío cuántico.
A este respecto, el CERN ha realizado estudios sobre la posibilidad de que se produzcan acontecimientos desastrosos como microagujeros negros, redes, o disfunciones magnéticas.[5] La conclusión de estos estudios es que "No se encuentran bases fundadas que conduzcan a estas amenazas." Si se produjeran agujeros negros, se espera que se evaporen instantáneamente mediante la Radiación de Hawking, sin daño para las instalaciones. Sin embargo, no hay unanimidad en la comunidad científica sobre la exactitud de la teoría de Stephen Hawking.[6]
Desde el 2001 en que el RHIC pasó a estar operativo, los experimentos preliminares no han generado problemas de ningún tipo.
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